innovación

¿Y si…?

¿Han jugado ustedes a jugar al “que pasaría si”? ¿Lo probamos? ¿Qué pasaría si no innovo en mi empresa? ¿Qué pasaría si mañana comienzo a caminar en una nueva dirección, aunque sea con paso titubeante, pequeño, modesto?

‘Sin miedo al cambio’: Ya disponible en internet y en las mejores librerías de tu ciudad

‘Sin miedo al cambio’: Ya disponible en internet y en las mejores librerías de tu ciudad

Probablemente esté en lo cierto. Quizás me encuentro en uno de los momentos de cambio más profundos de mi vida. Meses atrás, nace nada, mi existencia era tranquila. Me sentí a al mando de un barco seguro, potente, fiable surcando aguas apacibles. Fiable… ¡Ja! Bonita palabra. ¿Qué es fiable ¿Algo que dura para siempre? ¿Quizás algo perfecto? […] Quizás… es que todo cambia. Siempre. Seguro.

Así comienza mi último libro: Sin miedo al cambio: 7 historias y 70 consejos para profesionales en transición.

Sí, todo cambia. ¿Ahora más que nunca? No creo, todo cambia. Siempre. Seguro.

En mi experiencia profesional y personal me he encontrado con muchas personas a las que un fuerte cambio laboral les impacta de gran manera, a veces hasta llegar a paralizar, a congelar, personas que por otro lado son brillantes.

Es por ello que hace unos años empecé a concebir un libro, basado en hechos reales, y que aborda las dificultades y oportunidades que tienen los profesionales en transición. “Sin miedo al cambio” explica 7 historias, 7 personas que han perdido su empleo, profesionales que quieren cambiar de trabajo, ejecutivos obligados a liderar un nuevo proyecto con fuertes dosis de riesgo profesional, etc. Cada capítulo va acompañado de una serie de consejos (unos 70 en total) que resumen las ideas expuestas en cada uno de los casos.

Cuidado, no se trata de ningún libro motivacional o de autoayuda, al contrario: en muchas ocasiones los consejos se presentan con frialdad y hasta con la crueldad que permite un análisis externo. A veces pienso que es un libro de des-ayuda, en contraposición a la auto-ayuda. Y es que nadie dijo que el cambio fuera sencillo. Una diferencia entre ganadores y perdedores es precisamente cómo afrontan el cambio.

Este libro persigue también otro objetivo: financiar 70 becas de la Fundación Exit. Se trata de una organización dedicada a ayudar a jóvenes en riesgo de exclusión social, con la que he colaborado en anteriores ocasiones. Los beneficios que espero que surjan de este proyecto editorial irán destinados íntegramente a esta iniciativa.

A los que os apetezca estaré el sábado 23 de abril en Rambla Cataluña número 78 (entre Mallorca y Valencia) firmando libros. La primera edición del libro se ha agotado cuando apenas todavía estoy anunciando su lanzamiento, pero confiamos tener una segunda edición impresa a tiempo.

Muchas gracias por vuestro interés… ahora si me permitís voy a empezar a consultar manuales, junto con mis hijas, sobre cómo plantar un árbol.

Encontrarás aquí más información sobre el libro y dónde puedes conseguirlo.

La llamada más larga de la historia

Cabecera-El_Periódico_de_Catalunya_newspaper Febrero 2016, artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya

La llamada más larga de la historia

La identidad de la clienta así como la de la agente que le atendió han sido modificadas para preservar su privacidad. “Buenos días! Hoy hace un tiempo maravilloso en mi ciudad, le atiende Allina, ¿cómo puedo ayudarle?” Así comenzó la llamada más larga de la historia (que yo conozca) desde un centro de atención al cliente. Duró 10 horas y 29 minutos. Y es que 10 horas y media dan para mucho. Veamos, 8 horas es una jornada laboral completa. En 7 horas puedes ir en avión desde Barcelona a Nueva York. En 10 horas, si eres un ávido lector, puedes zamparte un libro, pero uno largo. Yo no recuerdo la última vez que dormí 10 horas. En 629 minutos, puedes  conocer a alguien, declararle tu amor eterno, prometerte, casarte y solicitar el divorcio express, si piensas que quizás has pasado demasiado tiempo al lado de esta persona.

En este caso, todas esas horas sirvieron para vender unas botas de mujer. Se preguntarán: ¿Cómo? No lo entiendo. ¿Qué clase de persona pasa más de 10 horas al teléfono para comprar calzado? Y una pregunta todavía más pertinente: ¿qué empresa dedica un día completo de un vendedor a realizar una transacción así? ¿Cuál es el truco? No hay trampa ni cartón.

Déjenme dar un paso atrás, con las botas puestas. La compañía se llama Zappos. Se trata de una zapatería que vende on-line y telefónicamente. Fundada en 1999 en Las Vegas, nueve años después vendía por un valor de más de 1000 millones de dólares. En 2009 fue adquirida por Amazon.

En esa llamada la agente tuvo que ingeniárselas para, sin ofender a la clienta, pedir una pausa para ir al baño (la compañía confirmó que había ido una vez al servicio a las dos horas de haber comenzado). Un compañero le suministró comida y bebida para que la vendedora no desfalleciera. Además de vender las botas, hablaron de muchas otras cosas, por ejemplo de cómo era la vida en Las Vegas, porque la compradora estaba valorando mudarse ahí.  Y no es un caso aislado en esa empresa. En otra ocasión, en una llamada que duró 8 horas y 3 minutos (para vender unas zapatillas deportivas) el comprador, una vez adquirido el producto, quiso compartir con la agente su afición por medir todas las cosas que había en su casa (la mesa de mi salón mide 2 metros, el enchufe de la cocina 15 cm, y así) y también los coches que había tenido en el pasado. ¿Qué tiene que ver eso con los zapatos? Nada. Eso es lo relevante de este caso. Cuanto más evoluciona el comercio más volvemos a los orígenes. Escuchar al cliente.

Para mí, lo interesante de esta compañía es que piensa diferente. Han innovado y les va bien. La prioridad para ellos es dar una atención legendaria. No se preocupan de métricas de productividad por llamada. No les inquieta si una llamada dura mucho. Lo que buscan es que el cliente quede satisfecho, porque han aprendido que el 75% de sus compradores repite. Lo potente, es que en lugar de pensar como todo el mundo, que quiere quitar y quitar servicio…ellos han decidido sumar… y les funciona. Una idea a tener en cuenta, ¿no?

Su empresa será un algoritmo en 5 años

Cabecera-El_Periódico_de_Catalunya_newspaper Enero 2016, artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya

Su empresa será un algoritmo en 5 años

Caminos a través de Barcelona. Mapa de 30.000 rutas geolocalizadas elegidas al azar. (Fuente: Eric Fischer)

Lo que nos faltaba, vaya parida. Imagino que esto es lo que estarán pensando. Ya viene otro futurólogo de pacotilla a decir tonterías. Puede ser. A lo mejor exagero y no son 5 sino 10 años, pero aquí huele a algoritmo y yo  no he sido. Sin embargo, quiero empezar el año fuerte. Si en el 2010 les hubiera dicho que en seis años el 85% de la población de nuestro país, incluido usted (sí, sí, usted), iba a estar en el “libro de caras” (conocido como Facebook) me envían a freír espárragos.

Debo reconocer que no lo dije, aunque me hubiera chiflado, porque a fecha de hoy es así. Esta vez sí me atrevo a decirlo, algoritmo, algoritmo, algoritmo. ¿Qué me lleva a pensar así? Déjenme que les pregunte: ¿Qué tienen en común L’Oreal con Google? ¿O Mercedes con Spotify? ¿O Telefónica con Zara? ¿Linkedin con Ikea? Unas más off-line y otras más on-line. Unas venden productos y otras servicios. Unas a cliente final otras de negocio a negocio. Pues esencialmente que todas ellas han comprendido el valor de un algoritmo para enriquecer su proceso comercial y brindar una mejor experiencia a sus clientes.

Un ejemplo: La empresa ferroviaria Stockholmstäg, la RENFE sueca, ha desarrollado un algoritmo para dar mejor servicio a sus clientes. ¿Cómo? Cuando un tren sufre una incidencia en un tramo del sistema ferroviario son capaces de calcular qué impacto va a tener en el resto del servicio que van a ofrecer a sus clientes ese día, de tal manera que pueden anticipar problemas y así buscar soluciones mientras tratan de informar a sus pasajeros (una palabra antigua para referirse a consumidores).

¿No es maravilloso? Si lo tuviéramos aquí, ¿cómo sería la estampa? Imaginen, estación de tren de Elche, 16.30 de la tarde, agosto. Matrimonio de ancianos esperando a la sombra el Alvia, que les llevará a ver su hija Encarna que vive en Benidorm. Antonio, el padre, coge el móvil y llama a su hija: Encarni, guapa, no te apures en venirnos a buscar que llegaremos tarde. El algoritmo de la Renfe acaba de predecir que como consecuencia de una incidencia en Coruña nuestro tren saldrá con 25 minutos de retraso. Sí, nosotros también te queremos. Ah, llevamos tortilla de patatas para cenar, esa que tanto te gusta. Para mi eso sí sería de país de Champions.

Fotografía de una plantación de cereal en Kansas, EEUU. Necesitas una máquina que controle cuándo plantar, regar o cosechar cada uno de los campos, ¡no hay persona humana capaz de tener todos los parámetros y variables en su cabeza! (fuente: NASA)

Ya sé que lo que me van a decir, es, mire señor del IESE, yo es que vendo productos lácteos (por ejemplo quesos y yogures) o mi empresa es de negocio a negocio, esto no va conmigo. Pues verá, yo creo que sí. Déjenme hacerles una pregunta, ¿usted vende algo? Sé la respuesta. Por eso, haga lo que haga ponga un algoritmo en su vida. Empiece a pensar cómo y con quién lo hará. Porque en Amazon tienen uno y venden  de todo en infinidad de categorías. Al final se trata de tener la visión de que, bien sea para vender más o bien para generar mejores relaciones con sus clientes y potenciales consumidores, es útil disponer de un algoritmo. Esta es mi primera apuesta del año.

¿Compran?

Ayer perdigones, hoy misiles

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Ver Artículo publicado originalmente en La Vanguardia, diciembre 2015

MÁS TECNOLOGIA PARA VOLVER AL ORIGEN

Ayer perdigones, hoy misiles

En la esfera B2B la fuerza comercial debe abandonar la dispersión y ser dirigida con gran precisión

Si es empresario o ejecutivo, haga suyas por un momento las preguntas que se plantean a continuación, porque nunca está de más repasar qué sucede en la red de ventas. ¿Qué porcentaje del tiempo le parecería positivo que los comerciales de su empresa pasaran con los clientes o potenciales clientes?; ¿y cuánto tiempo pasan de verdad cara a cara con estos?: ¿sabe a qué dedican más tiempos los comerciales de su empresa, a estar con un cliente o a descansar?; ¿cuál es el ratio de éxito en la venta de los comerciales de la empresa? Eso es lo que pregunta Pablo Foncillas, profesor del IESE en el departamento de dirección comercial en sus conferencias. “Cuando he realizado estas preguntas en foros de directivos me maravilla observar las diferencias que existen entre la opinión de los ejecutivas y la realidad de los datos, lo que demuestra, sin duda alguna, el profundo grado de desconocimiento de la situación por parte de estos profesionales la mando de las empresas”, dice. Apunta que se han alejado de la realidad, del cliente, que hace tiempo que “no han acompañado al camión de reparto, ni saben qué piensan en la tienda donde dejan la mercadería”.

Ilustración de Gabriela Rubio

Y deberían hacerlo, porque el cliente ha cambiado y mucho. Estamos hablando de la esfera B2B (business to business), en la que no entran los particulares. “Tras la crisis el cliente es más exigente, pide un servicio de mayor nivel y un precio más equilibrado”, dice Igor Onandía, director general de Serhs Distribución. “La venta es cada día más compleja y los que se hallan en el punto medio entre la cúpula y los vendedores deben ayudar a simplificar esta complejidad. En Evian lo hemos hecho y así se está entendiendo, el director comercial pisa calle y sube al camión de reparto”, apunta José Moncayo, director comercial de Evian Europa.

Una de las quejas de quien trabaja enfocando su perspectiva en el cliente es que desde las cúpulas empresariales ha habido una excesiva deriva hacia las finanzas, en detrimento del negocio y ello va alejando a los directivos de la realidad. Moncayo, en este sentido es tajante. “Acercarte al cliente ayuda a simplificar y a focalizar un entorno cada vez más complejo, sobre todo en un tiempo en que habitualmente no tienes recursos suficientes”.

Foncillas recurre a un símil militar para explicar el cambio necesario. “Las fuerzas comerciales hoy en día deben ser misiles de precisión teledirigidos desde la dirección de las empresas, con una clara visión de lo que esperamos de ellas, y no perdigonazos difusos sin orden ni concierto. Y esto es complejo porque existe una enorme dispersión entre industrias, geografías y roles, lo que exige ser muy minucioso en el análisis”, apunta.

Cuanto más evolucione el modelo comercial, más hay que volver al origen, a escuchar al mercado

Con ello viene a decir, entre otras cosas, que realizar una oferta para todos los canales resulta un error, una pérdida de tiempo y de dinero. “Esto es algo en que solo puede incurrir quien diseña la estrategia cómodamente sentado en su despacho, pero que no ha hablado antes con los clientes y no ve la diferencia entre vender un refresco a un bar, a una discoteca o al Carrefour”, apunta Onandía.

Todos ellos destacan que por sorprendente que pueda parecer a estas alturas, es enorme el volumen de información que todavía es desconocida por el fabricante en el negocio del B2B. El cliente no cesa de lanzar mensajes, pero pocas veces se le escucha. “Y eso es grave porque hoy tenemos excelentes medios tecnológicos que nos permiten concretar las acciones comerciales. La responsabilidad del director es orientar el misil”, prosigue Onandía.

A la pregunta de hasta qué punto la tecnología puede llegar a sustituir al vendedor, Moncayo es contundente. “El vendedor es una figura de la que no se puede prescindir, entendiendo por vendedor al que va más allá del simple responder de producto. Ese sí que no tiene futuro. El vendedor satisface las inquietudes del cliente, el otro no, por ello, va a seguir existiendo y cada vez más orientado al objetivo”. En definitiva, para Foncillas, un director ha de saber que “no hay atajos. Que todo pasa por el trabajo y la autoexigencia. Y que cuanto más evolucione el modelo comercial, más hay que volver al origen, es decir, escuchar al mercado, tener humildad y orientar a los comerciales. Nos olvidamos demasiado a menudo de lo básico”, concluye.

CINCO MITOS DERRUMBADOS

Dada la relevancia que tiene comprender desde el terreno de la realidad comercial de las empresas, el profesor Pablo Foncillas resalta los resultados de una investigación realizada sobre más de 500 acompañamientos o DILOS (Day in the life of) en 35 países de 4 continentes en 4 categorías de productos durante algo más de 10 años. Este análisis se basa en una serie de figuras comerciales (agente comercial, preventista, autoventa o televenta). “Cuando analicé los resultados de la investigación para mi fue un descubrimiento comprobar cómo se derrumbaban los siguientes 5 mitos”, dice:

  1. LAS MEDIAS ENGAÑAN: No es cierto que los comerciales de una misma industria tienen resultados similares en el volumen de contactos realizados en un día de trabajo. El grado de dispersión en una misma industria es enorme. Esto nos dice que es muy arriesgado extraer conclusiones para la acción directiva de las medias. Por lo tanto hay que estar muy atentos al histograma.
  2. CADA ROL COMERCIAL, UN OBJETIVO: No es cierto que los diferentes roles comerciales tengan un comportamiento entre sí similar (agente comercial frente a preventista o autoventa frente a televenta). Si los datos son muy similares es probable que algo esté mal diseñado. Aquí para el directivo resultará determinante decidir si queremos a alguien que haga muchas visitas pero más “ligeras” o bien otro que haga pocas aunque con mayor profundidad. Por lo tanto, cada uno debería tener objetivos de actividad muy diferentes.
  3. CADA GEOGRAFÍA Y CADA CATEGORÍA ES UN MUNDO: No es cierto que los mercados emergentes tengan similitudes entre ellos respecto al número de contactos realizados u horas trabajadas. Sorprende comprobar cómo los países Latinamericanos son aquellos donde más horas se trabaja y mayor número de contactos por día se hacen habitualmente. Y no deja de llamar la atención que dos mercados tan diferentes como Europa y Asia sean similares en número de contactos u horas trabajadas.
  4. MISMA INDUSTRIA PERO DIFERENTE GEOGRAFÍA, NADA QUE VER ENTRE SÍ: Resulta curioso también comprobar cómo la tasa de éxito en las visitas comerciales en Asia es muy inferior que en el resto de mercados. Las razones a las que puede deberse es clave. Solo si sabemos responder la causa estaremos en disposición de solucionar el problema porque en función de si se trata de una solución u otra las decisiones de gestión a tomar serán muy diferentes.
  5. LOS VENDEDORES NO DEDICAN LA MAYOR PARTE DE SU TIEMPO A VENDER: La mayoría de los vendedores está tan solo entre un 20 y un 45% del tiempo en el punto de venta. De este porcentaje normalmente el tiempo que están delante de un cliente está entre un 9% y un 25%, con lo que de forma estricta los vendedores no dedican el tiempo a vender.

El fracaso: claves para fallar con éxito

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El fracaso: claves para fallar con éxito
Noviembre 2015, aparecido originalmente en TEDxBarcelona

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El evento 

El pasado 3 de noviembre, el Mazda Space acogió un nuevo evento TEDxBarcelona en el que Pablo Foncillas nos habló sobre la gestión del fracaso y las claves mediante las cuales fallar con éxito.

El hecho de que una semana antes se agotaran todas las entradas, refleja como las temáticas de coaching, análisis introspectivo o de la productividad laboral, más que una moda esculpida a base de bestsellers y de cursos de formación, se han convertido en un debate imprescindible hoy en día.

Foncillas llegó dispuesto a desvelarnos las conclusiones obtenidas en su investigación en el ámbito laboral focalizado en 300 empresas. Su trabajo trata de reflejar la necesidad de una cultura que no reniegue del fracaso, sino que lo contemple como una potente herramienta de aprendizaje que nos conduzca hacia la autorealización personal.

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La charla 

Pablo Foncillas nos recordó una vez más que la actitud juega un papel imprescindible en nuestras vidas. Cómo afrontas un reto o cómo respondes a una situación de fracaso, no sólo delimita tu personalidad, sino que determina el modo en el que vas a desarrollarte personal y profesionalmente en el futuro.

Vivimos inmersos en sociedades líquidas, en constante evolución, con tecnologías que crecen de un modo exponencial y que crean la necesidad de adquirir habilidades y de reinventarse constantemente. Pero esta flexibilidad impuesta no sólo requiere conocimientos o habilidades, también nos impulsa a ser profesionales open-minded capaces de cuestionarlo todo y de replantearnos hasta los cimientos de los procesos de trabajo llevados a cabo hasta el momento.

Hazte esta pregunta: ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar en tu vida?

Para alcanzar nuestros sueños y metas Foncillas nos invita a considerar nuestros fracasos personales como un cadáver al que debemos hacer la autopsia hasta llegar al análisis más introspectivo y profundo. Llegar a comprender nuestros errores para aprender de los mismos.

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El ponente reconoció que se hace poca publicidad de los fracasos. Por ejemplo en las escuelas de negocio siempre son analizados casos de éxito de grandes multinacionales o de start-ups que surgieron de la nada y que en pocos meses se catapultaron a la cima del ranking de negocios más rentables. Foncillas no pretende hacer una oda a los fracasos, pero enfatizó el hecho de que si comprendemos que la estela de múltiples versiones beta (ejercicios de ensayo-error) es aquel proceso que nos conduce al éxito, tendremos asentados los cimientos del cambio.

Estamos obsesionados con el éxito, creemos que necesitamos hacerlo todo bien desde el principio, ya que en nuestras sociedades capitalistas, el éxito es sinónimo de dinero. Pero nos olvidamos de que nuestra historia está plagada de descubrimientos científicos que fueron resultado de un error. Por ejemplo, los platos sucios con hongos del premio Nobel Alex Fleming, fueron el detonante del descubrimiento de la penicilina.

Cuando a Thomas Edison le recriminaron el tiempo tardado en elaborar su prototipo de bombilla, respondió inteligentemente “I have not failed, I’ve just found 10.000 ways that don’t work”. Esta es la mentalidad que Foncillas nos invita a tomar como herramienta que nos conduzca al éxito.

El ponente destacó a su vez que el contexto educativo influye en la perseverancia de las personas. El fracaso parte desde el individuo y según Foncillas, desde la infancia nos encontramos con dos tipos de niños cuya educación marcará su vida adulta.

a) niños que aprenden por repetición y se convierten en aquellos adultos que toman decisiones en las empresas.

b) niños en cuyo proceso de aprendizaje lo más importantes es lo que aprenden (camino entre problema y solución encontrada), no si tienen éxito o fracaso. Estos últimos se convertirán en adultos que buscan la novedad y que son los que confían en que si algo puede ser pensado, se puede materializar. Por tanto se transformaran en innovadoras. La línea del bien y el mal que ya desde temprana edad nos limita, para ellos está mucho más difusa.

Por ello Foncillas nos invita a crear una ambiente seguro de aprendizaje: actitud abierta, fomentar la curiosidad, no vetar las preguntas y premiar el aprendizaje.

Si un padre cocina con su hijo y este sin querer vierte comida fuera del bol, si recibe un refuerzo negativo por parte de la figura paterna, no sólo se sentirá mal, sino que verá mermadas sus ganas de volver a intentarlo.

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El debate 

Foncillas al acabar la charla comentó que todos deberíamos tener una carpeta llena de fracasos en nuestro escritorio del ordenador. Pero cuando se realizó en la sala la pregunta de cuantos asistentes disponían de dicha carpeta, apenas dos tímidos brazos se alzaron entre los casi 200 asistentes.

Sin embargo esta pregunta sirvió para iniciar un profundo debate sobre diferentes factores relacionados con el éxito y el fracaso. Uno de los asistentes comentó que la gestión de esa carpeta personal, no es fácil, ya que tendemos a enlazarla con una emoción negativa, ya sea el miedo a fracasar o el miedo a hacer el ridículo.

Foncillas contestó que las emociones son legítimas. En la época industrial, cuando la economía era basada en productos elaborados mediante procesos en cadena, tenía sentido vetar el error; pero en la actualidad, en una sociedad en la que gran parte de la economía está basada en el conocimiento el error ha de estar contemplado.

Un segundo asistente comentó que esto no resulta nada sencillo cuando te surge un fracaso a nivel laboral y tu jefe te pregunta el motivo del error, te instiga a no repetirlo y lo reporta a todo el equipo para que no se vuelva a concebir.

A esta cuestión Foncillas contestó que hay que inculcar una cultura en la que no pidamos responsables, no etiquetemos con nombres, sino que nos centremos en qué ha pasado y cómo se han desarrollado los procesos hasta conducirnos al error. Tenemos una práctica del “señalado” demasiado impregnada en nuestra cultura, cuando numerosos estudios demuestran que en la mayoría de veces no existe un culpable como tal.

Otro de los asistentes comentó que todo profesional tiene capacidad de pensar y por tanto de autocrítica, por este motivo no hace falta que un jefe nos diga que hemos errado. Un buen líder ha de estar capacitado para ayudar a todos los miembros del equipo y conducirlos hacia una mejora continua.

El ponente aprovechó para introducir los 3 errores con los que un profesional se puede encontrar en su trabajo:

– error negativo: fallo en una cadena de producción donde los procesos están estandarizados.

– error imprevisto: accidente en una central nuclear debido a un tsunami impredecible.

– error positivo: cultura de la innovación, se rompen los esquemas establecidos hasta el momento.

Excepto los errores negativos, todo el resto tienen cabida en nuestro día a día laboral.

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Llegados a este punto del debate, uno de los asistentes, no del todo conforme con la terminología empleada a lo largo de la charla, expuso que para él el acacaso es un término demasiado contundente, no siempre sale todo tan bien como queremos ya que “siempre podemos mejorar; no hay un éxito rotundo”. Para él el éxito se traduce en levantarse cada mañana y luchar por alcanzar sus objetivos.

Las ganas y la actitud juegan un papel clave en el éxito, pero la educación también, tal y como se había comentado anteriormente. Dos asistentes mencionaron las diferencias entre cómo se gestionan los fracasos laborales en España a diferencia de países como EEUU, dónde todo los profesionales incluyen sus fracasos en su CV a modo de aprendizaje constructivo. Por tanto debemos trabajar duro para ponernos al mismo nivel que otros países más desarrollados en este sentido.

Sobre esto Foncillas quiso hacer una diferenciación entre el mundo corporativo, donde el fracaso está mal visto y el mundo de la creación de la empresa, donde el fracaso no esta tan mal considerado. Y es que como remarca el ponente, no se espera lo mismo de un ejecutivo que de un emprendedor. En cualquiera de los dos casos, un criterio clave que nos conducirá al éxito es saber abandonar a tiempo un proyecto que no conduce hacia ningún lugar, esto es una importante herramienta para aprender a gestionar el fracaso.

Poco antes de que el debate llegase a su fin, otro de los asistentes preguntó algo cuya respuesta los asistentes anhelaban : ¿Cómo empezar a hacer un cambio real a nivel de empresa?

La respuesta está en crear un ecosistema constructivo (individuo > colectivo> proceso guía) para poder hablar de un verdadero cambio y de una transformación; definir que es el éxito, y a partir de aquí mirar hacia delante.

Sobre este aspecto otro de los ponentes expuso el caso de empresas que para innovar crean un departamento digital con gente nueva y dejan aislados al resto de trabajadores. Foncillas comenta que hay dos posibilidades de implantar el cambio en una empresa.

Modelo 1: Crear un departamento de innovación y con el paso del tiempo ir sumergiendo al resto de trabajadores en la nueva filosofía empresarial .

Modelo 2: insertar la nueva cultura empresarial en todos los departamentos.

Aunque ambos modelos tienen sus pros y contras, el segunda resulta un procedimiento mucho más lento, debido a la implantación de un cambio profundo.

Finalmente y antes de dar por concluido el debate, una de las asistentes más jóvenes (20 años) pidió a Foncillas un consejo personal  ¿Cómo podré encarar el primer fracaso? a lo que nuestro ponente contestó “a los 20 ya deberías haber fracasado”.

Debemos adoptar el mantra “Fail fast, learn fast” ¡Hagamos cosas  nuevas, aventurémonos a experimentar, salgamos fuera de nuestra zona de confort!  Quien se salga de lo normal será aquél que llegue a crear algo extraordinario. Eduquemos a las siguientes generaciones peligrosamente pero sin riesgo.

Muchas gracias a todos los asistentes por vuestras enriquecedoras ideas.

¡Os esperamos en el próximo salón de TEDxBarcelona!

(Artículo de Elena Queralt publicado originalmente en TEDxBarcelona)