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Perfil Profesional: Generación treinta y tantos

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Perfil Profesional: Generación treinta y tantos
Marzo 2003

Con 29 años Pablo Foncillas lleva sobre sus espaldas la dirección de desarrollo corporativo del Grupo Delvico Bates. Una gran responsabilidad –pensarán algunos– para un profesional tan joven, si bien el caso de Pablo es ciertamente atípico. Iba para abogado –es licenciado en derecho– pero un giro le hizo decidirse por la publicidad. Ocurría durante su estancia en Londres en Young & Rubicam Europe. “Decidí que formarme en el negocio de forma sólida y rigurosa sería útil para esta profesión”. Y la comunicación –dice Foncillas con razón– no deja de ser un negocio.

Aprender, como estaba haciendo hasta entonces, simplemente a base de hacer, le parecía pobre, lo que le empujó a renunciar a irse a Wunderman Frankfurt, pese a tener un gran nivel de alemán, para matricularse en el MBA bilingüe del IESE. Dos años dedicados únicamente al estudio. Y tanto le gusta que hoy, pese a estar “hasta arriba de trabajo”, sigue estudiando, esta vez ciencias políticas. “Estoy en segundo ciclo y voy poquito a poco, pero es más hobby que otra cosa. Siento fascinación por la comunicación política, que es el mejor ejemplo que hay de comunicación integral”. Una afirmación que nos da una idea de su carácter.

Su dedicación profesional a la publicidad la compagina con su participación en el consejo de administración de la empresa Santa Cana Complementos. “Una pequeña compañía de ‘productos tangibles’ (y no de servicios) que me da mucho más de lo que le doy yo a ella. Es tremendamente enriquecedor vivir experiencias más allá de la profesión publicitaria y que luego puedes volcar en ella”. Y todo eso con tal solo 29 años.

No disponer de formación publicitaria no ha sido nunca un obstáculo en su carrera, en la que se ha empleado a fondo desded su entrada en el grupo Y&R, primero en Barcelona y más tarde en Madrid y Londres, trabajando en diferentes compañías, departamentos y proyectos del grupo, desde la publicidad pura y dura a la gestión de la percepción o RR.PP. en Burson Masteller.

En el 2001 se incorporaba al Grupo Delvico Bates como director de desarrollo corporativo, un puesto creado por él “cuando nadie sabía lo que era” y que progresivamente han empezado a incorporar los grandes grupos de comunicación. Y es que la formación cuando se acompaña de visión lleva indefectiblemente al éxito. Hoy su atención, centrada en el área de comunicación comercial y márketing, la dedica a que el grupo brille cada día más compartiendo esa dedicación empresarial con la gestión de clientes, “pues considero esencial conocer lo que éstos demandan en el día a día para lograr mejores resultados en el área de desarrollo corporativo. Eso no se debe y no lo quiero perder de vista nunca”.

Lo suyo es la comunicación integral, presente y futuro de las necesidades de los clientes. Se atreve incluso a afirmar, “aquel grupo que encuentre el mejor modelo de integración (desde el punto de vista organizativo interno y de gestión de clientes externo) ganará la batalla más importante que hay en marcha actualmente. Nosotros estamos convencidos de tener un modelo que funciona y lo hemos descuberto empíricamente”. Con ese modelo su agencia ha conseguido cerrar el año sin perder ni un cliente y ganando marcas como Carbonell, Mahou o Laiker. “Hemos vuelto a ser la agencia más galardonada de España en los premios a la eficacia publicitaria, en notoriedad comercial y de comunicación”.

Es duro, pero claro, en su balance del sector. “En los últimos años las agencias y quienes las han gestionado desde las cabeceras en internacional han dejado perder su posición competitiva, su credibilidad, su capacidad de aportación por diferentes vías (guerra de precios, ausencia de interés, contratación de ejecutores y no de ejecutivos, promesas inalcanzables de obtención de resultados en bolsa, lo que ha comprometido los recursos disponibles,…) y los clientes han dejado que así fuese perdiendo de vista que los principales afectados por esto eran ellos mismos.

La publicidad como industria está triste y melancólica añorando tiempos pasados. “Me da la sensación de que el modelo de negocio de las agencias publicitarias tal y como ahora está entendido es pobre, reduccionista y está agotado”. Ante ello propone reinterpretarse de forma creativa, “luchar por conseguir una industria más saneada que la actual. Las agencias deben escalar en la cadena de valor y profesionalizar sus servicios, su gestión y visión empresarial concretando lo que la matriz promete”. Es positivo ante el futuro. “Como decía mi abuelo, Guillermo Díaz-Plaja, ‘si tienes la suerte de dedicarte a aquello que te gusta, dejarás de tener un trabajo para disfrutar de una vocación’”.

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