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No te cojas un sabático

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Noviembre de 2016, artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya

 

No te cojas un sabático

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Es el presidente ejecutivo de una multinacional con 9.000 empleados. Bueno, era. Compartimos una ensaimada con chocolate la semana pasada y me contó que había solicitado una excedencia de 12 meses, y no descartaba ampliarla. ¿El motivo de este período sabático? Su mujer, que le ha dado 4 hijos y se ha ocupado de las tareas domésticas hasta ahora, deseaba dar un impulso a su vida profesional. Y él decidió apoyarla plenamente. Por ello, a sus cuarenta y muchos, se ha bajado del barco que pilotaba y se ha convertido en el centro del hogar, ocupando el lugar que su pareja tenía hasta ahora. Es él quien va al supermercado, cocina, hace las camas o lleva/recoge a los niños del colegio. En definitiva, sigue trabajando, tal y como hacía su mujer pero de otra manera. Y lo más importante es que disfruta de tiempo libre para su recogimiento interior, para explorar sus inquietudes, para pensar y a buen seguro para innovar.
No es un cuento de hadas. Sucede, aunque no sea aquí. Es cierto, para honrar a la verdad debo confesar que esta persona es danesa y trabaja en Suecia (aunque ahora ha trasladado su residencia y la de toda su familia a España). Su empresa lo ha querido apoyar para demostrar que es una empresa socialmente responsable y que cualquier empleado puede hacerlo, con independencia de su posición dentro de la compañía.

No lo duden, hacerlo acaba revirtiendo de forma positiva a la sociedad que lo defiende y apoya a través de nuevas ideas y nuevos enfoques. Y esto construye un mundo mejor.

Este amigo me comentó que más allá de la aceptación del riesgo (porque me reconoció que no sabe si le readmitirán en su compañía) o el interés de disponer del tiempo para apoyar a su mujer (que también contiene su dosis de valor social porque todavía somos machistas) me comentó que él considera que tenemos la vida laboral mal montada. Dijo que quería disfrutar de sus hijos ahora que son pequeños porque en unos 10/15 años ya no estarán en casa. Por ello quiere dedicar más tiempo a su familia ahora y alargar su vida laboral más adelante. Me explicó que no quiere jubilarse pronto, sino tarde. Le parecía sugerente trabajar mucho cuanto más mayor se hiciese. Con independencia del género y de las circunstancias que envuelvan un “sabático” (o varios), ¿qué hace falta para poder lograr tomarse ese tiempo? Para atreverse es necesaria (además de ahorros o de pocos gastos) voluntad de empresas y ciudadanía de apoyar esta iniciativa (quizás algo de ayuda pública y/o un marco legislativo que beneficie de alguna forma no iría mal). No lo duden, hacerlo acaba revirtiendo de forma positiva a la sociedad que lo defiende y apoya a través de nuevas ideas y nuevos enfoques. Y esto construye un mundo mejor. En Europa nuestros vecinos ingleses o alemanes lo practican a menudo, especialmente antes o después de terminar su formación superior (poca mochila económica). Ambos países tienen un PIB potente, no sé si porque se cogen sabáticos o los cogen porque tienen un PIB fuerte (¿fue antes el huevo o la gallina?). Y es que quien lo hace vuelve a su vida laboral transformado, creativo y aportando más valor (siempre que use adecuadamente su tiempo). Así que, sobre todo, no cojan un sabático, no sea cosa que les venga bien.  

Formado en la Escuela Suiza (habla 4 idiomas), Pablo Foncillas licenciado en derecho y MBA del IESE Business School. Actualmente es miembro del claustro del IESE en el departamento comercial. Compagina su vida en el entorno académico y como conferenciante junto con roles directivos y de consultoría en varias industrias desde los años 90. ¿Hablamos? Clica aquí para contactarme por correo electrónico