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La pelota está rodando

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El Periódico de Cataluña
La pelota está rodando
Marzo 2016, artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya

 

La pelota está rodando

Apartamento compartido en Airbnb frente a un lago, en Islandia

Oslo, Perpignan, Stuttgart, Lausanne, San Sebastián, Visperterminen o el Lago di Como por ejemplo. Yo la he usado ahí. Y no me ha dolido. Es más, me ha gustado. No me arrepiento, me alegro. Lo que puedo decir es que no fue barato. Podría haberlo sido pero no quisimos. Porque no estaba solo. Con quien decidimos hacerlo establecimos que tuvieran unas condiciones determinadas en cada ocasión. Las había limpias, otras fueron antiguas. Unas graciosas y otras sosas. Estoy hablando de casas particulares alquiladas entre particulares. Se trata de la economía colaborativa, una fracción, con mucha fachada, de la nueva economía. Pueden ser casas pero también coches, mobiliario, préstamos dinerarios, cuadros, bolsos o incluso tiempo de personas para recados. Ustedes imaginen, habrá alguien en algún lugar ignoto del planeta que ya ha pensado en ello y está tratando de desarrollar su proyecto de economía colaborativa.

Hay un discurso de fondo que me parece más interesante, más relevante más práctico:  ¿Queremos quedarnos al margen de la economía que viene? ¿Queremos ser seguidores o creadores?

No quiero entrar a valorar si con ella mejoramos el planeta (menos recursos mejor utilizados). Doctores tiene la iglesia. Ni tampoco si gracias a esta actividad recaudamos impuestos para nuestras sociedades (tema que no es baladí). Ni siquiera juzgo si se trata de un complemento para los ingresos de los ciudadanos que la practican cediendo sus bienes o, por otro lado, es una nueva oferta comercial que debe ofrecerse para cubrir un segmento de mercado determinado. No voy a hablar si es una manera de conocer gente y desarrollar nuevas relaciones sociales. O de integrar a los turistas en nuestra ciudad (Peter, de Austria, se integra poco en un fin de semana, como yo cuando visito su pueblo). Hay un discurso de fondo que me parece más interesante. Más relevante. Más práctico (soy de la escuela utilitarista). Y es el de la economía que viene. ¿Queremos quedarnos al margen de ella? ¿Queremos ser seguidores o creadores? ¿Queremos ser actores o espectadores? Ese sí, es el tema. Ya lo dijo Woddy Allen: “Me interesa el futuro. Es ahí donde pienso pasar el resto de mi vida.

Porque esta economía, la nueva, aquella de la que se habla que en un par de decenios puede ser tan grande como la economía física de hoy, esa que mutará, se retorcerá sobre sí misma y adoptará mil caras es la economía en la que mis hijas vivirán. Porque esa será la economía que les tocará vivir.  Y eso sí me ocupa las neuronas.

No es normal la disparidad normativa entre un hotel y una casa alquilada entre particulares. Algo no encaja.

Y para eso debemos exigirnos entender todas las dimensiones que cada una de estas nuevas actividades de esta economía que viene acarrean, ya sea talento, formación, conectividad o  infraestructuras. Y también legislativas. Así que sin ser normal que se pida esto, señores legisladores de la UE, España, CCAA y ayuntamientos, regulen. O alternativamente si no quieren hacerlo, entonces desregulen (y pedir esto sí es más normal). Lo que es imposible es no hacer nada porque no es normal la disparidad normativa entre un hotel y una casa alquilada entre particulares. Algo no encaja. Tanto unos como otros solicitan una ley que permita delimitar el campo de juego. Lo único es que la pelota está rodando.

Fotografía de Inga Mirra – Amazing Airbnb locations in Europe

Formado en la Escuela Suiza (habla 4 idiomas), Pablo Foncillas es licenciado en derecho y MBA del IESE Business School. Compagina su vida en el entorno académico y como conferenciante junto con roles directivos y de consultoría en varias industrias desde los años 90. ¿Hablamos? Clica aquí para contactarme por correo electrónico