Esto no va de transformación digital

Junio de 2018, artículo publicado originalmente en El Mercurio

Transformación digital y su impacto en las personas

Por si no lo han pensado, estamos en el año 2018, más cerca del 2025 que del 2000. Resulta curioso para mi seguir hablando de transformación digital. Buscando el concepto en Google Trends observaremos cómo el interés crece, especialmente desde hace tres años. El Internet abierto nació hacia 1990. Hace ya más de 20 años que es común trabajar con la www. Cuando hablamos sobre transformación digital, después de haber colaborado en diferentes directorios en los últimos 15 años como también en mi rol como docente, veo que los directores se enfocan en la segunda palabra (digital), cuando lo relevante, el reto, la verdadera dificultad, aquello en lo que deberían fijarse es en el concepto de transformación.


Las empresas deben hablar de modelos de negocio y de la estrategia a seguir, pero con lo digital en mente totalmente interiorizado. No podemos referirnos a lo digital como un tema separado, ya es algo intrínseco a hacer negocios. La tecnología no proporciona valor a un negocio. Es sexy especular acerca de cómo la inteligencia artificial, los robots, o el internet de las cosas cambiarán nuestra vida, pero no hay que obsesionarse con la tecnología. Éste es el camino, no el fin. La tecnología es lo último en lo que tenemos que pensar. Primero debemos trabajar en la transformación de las personas, la organización, la empresa, la visión del negocio como consecuencia del digital.

El valor de la tecnología está en poder hace negocios de manera diferente. La estrategia (estrategia es comprometer los recursos a largo plazo de las organizaciones) no debe centrarse en el último hardware o software. Una buena estrategia incorpora las herramientas correctas para los trabajos correctos. Utiliza tecnología avanzada donde esas capacidades sean importantes y soluciones sencillas que permita poder hacer el trabajo de forma más rápida, eficiente y económica.

En el mundo del eCommerce por ejemplo, no se trata de internet en sí, sino de conectar con el cliente, creando relaciones con él, para en segundo lugar, vender. Y nada más.

No debemos centrar nuestra empresa en intentar crear una “estrategia digital”, de una manera aislada. Si lo hacemos, corremos el riesgo de perder el foco. El futuro consiste en lo de siempre, centrarse en el mercado. Porque cuanto más cambia el mundo, más debemos volver al origen: Entender a los clientes.