¿Está la tele-tele condenada a desaparecer?

la-vanguardia-logo
Julio de 2018, artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia

¿Está la tele-tele condenada a desaparecer?


Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo “La tele ya no es lo que era” en la web de La Vanguardia, o leer la transcripción a continuación:

 

Servidor de ustedes es un ser analógico de nacimiento, inmigrante digital donde los haya, y por eso tiendo a pensar que, con la aparición de los Netflix, los Facebooks y los YouTubes, ver tele en casa es algo que pertenece al pasado. Que esa tele que tantos buenos momentos nos ha dado, bien sea viendo el Un, Dos, Tres; el Sálvame de Luxe o, si somos más de postureo, los documentales de La 2, es en realidad una caja tonta en peligro de extinción.

Más allá de que la caja, de tonta ya no tiene mucho, lo cierto es que el consumo de TV en los hogares está cayendo. Pero mucho menos de lo esperado. En Estados Unidos, todavía se ven casi 8 horas al día por hogar y, aunque han caído desde las 9 horas que se veían en 2008, sigue siendo una cifra impresionante.

Mientras tanto, los españoles estamos en 4 horas de consumo de tele convencional al día y la cifra sigue bajando.

Para más inri, un problema añadido es que mientras baja la audiencia, se ha producido un aumento tremendo en el número de canales de TDT, cable y por supuesto, internet. Cada minuto de espacio publicitario compite con la programación de otros 100 canales, más los canales de la Smart TV (sea directamente netflix, o del proveedor de internet), y además de la atracción insuperable que provoca el móvil en nuestras manos y la adicción en mayor o menor grado a publicar y visualizar contenido variopinto en redes sociales.

Señores, esto es una realidad, tele nunca volverá a ser lo que fue. Viva la pantalla, hola ordenador y móvil. La tele se vuelve una computadora sin teclado.

Demasiada oferta y cada vez menos demanda. Es un cóctel mortífero para los operadores de televisión que se tienen que buscar la vida de manera muy rebuscada para convencer a las marcas de mantener sus inversiones en este medio y conquistar la mente de los consumidores a base de GRPs, como toda la vida.

Quizás habría que plantearse realizar un reality de canales de televisión en la que los espectadores pudieran ir nominando y eliminando canales para que solo se quedaran los mejores. Imagínense: si quieres salvar TELECINCO envía SALVA TELECINCO al 98003. SI quieres salvar DKISS envía SALVA DKISS al 98033.

Eso sí que sería emocionante, y no los partidos del Mundial. O quizás debería dedicarme a mis conferencias de marketing y dejar de hacerme el guionista.

Por cierto, el guión más caro del mundo no es un guión de cine, ni de televisión. Es un guión que se le olvidó poner a un programador en una línea de código del programa que manejaba la sonda espacial Mariner 1 que se disponía a sobrevolar Venus y a los 5 minutos de despegar hubo que destruirla. 80 millones de dólares costó el guión.

 

Os veo la semana que viene.