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En busca del ahorro perdido

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El Periodico de Catalunya
En busca del ahorro perdido
Diciembre 2012

Imaginen la escena: Cena con amigos en un restaurante. Viernes noche. Delante de un plato caro. Comensal 1: Me voy a cambiar el coche. Ya toca, va a cumplir cuatro años. Me apetece. Respuesta del comensal 2: ¡Caray! Si que has tardado en hacerlo ¿no? Yo me lo cambio cada tres. Y no lo uso mucho. En vacaciones por ejemplo siempre vamos en avión porque alquilamos una casa en las islas.

Ahora pensemos en esta otra escena: Cena con mismos amigos viernes noche en casa delante de una fuente con ensalada. Comensal 1: Estoy aguantando el coche todo lo que puedo. Le acabo de hacer un repasito y va estupendo. Tiene ya ocho años y está como nuevo. Comensal 2: Haces bien. Nosotros ahora vamos en coche con los niños a casa de mis suegros en verano ¿Para qué alquilar una segunda residencia?

La diferencia entre la primera y la segunda conversación son unos pocos años.

Es evidente, que la llegada de la crisis está marcando los hábitos de consumo y gasto de la gente. Todas las capas sociales están sufriendo las embestidas de la terrible situación económica actual adaptándose como puede.

Pero, más allá de esta realidad -o mejor dicho, generada por ella- se está produciendo un cambio de actitud y de mentalidad. En los inicios del milenio la gente presumía en público de dispendio. Estaba bien visto gastar y si querías ser “de la tribu” tenías, además, que decirlo y demostrarlo.

Ahora sucede lo contrario. Aunque alguien pueda permitírselo, está bien visto no gastar. Ostentar no está de moda. Ahorrar se percibe como un gesto de persona inteligente y en el vocabulario cotidiano aumenta la frecuencia del uso de palabras como: reutilizar, reciclar, reparar, rehabilitar…

Los datos refrendan de manera irrefutable esta situación. Un par de recientes estudios realizados por conocidas multinacionales apuntan estas nuevas actitudes respecto al consumo en España y el mundo entero. Es apabullante ver cómo están cambiando los hábitos a favor del ahorro. Por ejemplo, las compras de productos de segunda mano pasa de un 13% en el 2011 al 61% en el 2012! Otro ejemplo: Esta navidad haremos regalos para menos personas y serán en grupo (nos juntaremos varios para regalar a una sola persona). El ocio fuera de casa y la compra de ropa (por citar dos de las categorías más impactadas) bajan en el gasto total de las familias. Y ligado con ello tenemos un daño colateral, el comercio, que tiene que imaginar fórmulas para “combatir el ahorro”. ¿Cómo? Está claro que el tirón vendrá de la mano de rebajas inmediatas más que descuentos a aplicar en compras futuras. Eso es lo evidente, lo fácil. Otras vías más complejas pero más interesantes serán innovar diferenciando la oferta y la experiencia de compra, crear paquetes de productos con valor real para el consumidor o desarrollar garantías que permitan extender la utilidad del producto a nuevas dimensiones.

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