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El lugar sin crisis

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El Periódico de Catalunya
El lugar sin crisis
Noviembre 2013

En este artículo voy a hablar de un lugar especial que no conoce fronteras, ni se circunscribe a un país. Se trata de algo que no vemos, ni tocamos pero que tiene hoy un peso económico considerable (en Europa representa el 3,5 % del PIB). Me explico, desde hace años estudio el entorno del comercio electrónico (y lo “practico” desde diferentes ángulos). Recientemente he participado, como ponente, como asistente o como diseñador del encuentro, en varios foros relacionados con este mundo y he visto compañías realmente interesantes. Algunas de estas empresas llaman la atención por la propuesta de valor que plantean, por cómo crecen y se comercializan. Por ejemplo Instacart. Su idea, lograr que personas de la calle, y no empleados de un supermercado, te lleven a casa la compra que has hecho de manera electrónica en menos de una hora (por supuesto en el día). Se ve que les va bien y están creciendo a un ritmo vertiginoso. Como no podía ser de otra manera han desarrollado un algoritmo (si no tienes uno en la nueva economía no eres nadie) para tener en cuenta ciertas cuestiones a la hora de entregarte la mercancía en plazo (la fórmula valora el día y hora de entrega, eventos en tu zona que pueden influir en el tráfico, meteorología,… ). No gastan un euro en marketing, tampoco compran vehículos (lo pone el repartidor) y crecen esencialmente gracias al boca oreja. Han logrado financiación por unos 10 millones de dólares, los primeros 2,3 en un mes y el resto en unas dos semanas. Otro caso interesante es el bla bla car, una compañía que permite compartir coche (y su coste) para un viaje esencialmente entre desconocidos. El autostop de toda la vida pero mucho más eficiente y organizado. Interesante otra empresa que vende diamantes via web, blue nile, ticket medio 6500 dólares. Otras muchas empresas tradicionales están haciendo muy bien las cosas (Burberry, Seur,…).

El denominador común de lo que escucho hablar se vertebra alrededor de tres conceptos fundamentales: crecimientos exponenciales, internacionalización y sobre todo compartir. Este último es lo que comúnmente se llama shared economy. Lo interesante ya no es lo que sabes si no lo que conectas, lo que compartes. Aquí dentro encuentras el crowdsourcing y otras propuestas de negocio llenas de sentido común y que anteriormente se practicaban a escala más modesta pero que ahora no conocen fronteras ni tamaños.

Pues bien esta actividad, el comercio electrónico, tiene un último pilar interesante: No conoce la palabra crisis. Es verdad que se vuelve a hablar de que hay un cierta burbuja alrededor del e-com (burbuja=precios elevados de valoración de los negocios que se compran/venden). También es evidente que el ratio de mortalidad de este sector es alto (hay auténticos cementerios digitales). Pero sigue habiendo mucho por hacer. ¿Emprendemos el viaje a ese lugar sin crisis llamado comercio electrónico?

Formado en la Escuela Suiza (habla 4 idiomas), Pablo Foncillas es licenciado en derecho y MBA del IESE Business School. Compagina su vida en el entorno académico y como conferenciante junto con roles directivos y de consultoría en varias industrias desde los años 90. ¿Hablamos? Clica aquí para contactarme por correo electrónico

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