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Digital detox

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Diciembre de 2016, artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya

 

Digital detox

Tampoco es que tengas que tirar el móvil al agua, pero quizá sí que necesitas un detox un tiempo

Viernes por la tarde cargas el coche y con tu pareja te diriges a un maravilloso hotel. Está en medio del campo, praderas verdes, altas montañas, playas desiertas, lugares ignotos. Tan ignotos, tanto, que no tienen cobertura. ¡Zas! No puedes enviar ni tampoco recibir mensajes. Ninguno, a nadie. No te ofrecen wifi tampoco. Están por toda la geografía nacional. No son muchos pero, si quieres, los encuentras. Su propuesta, además de los enclaves, es la desconexión total. Vida analógica a la fuerza, pero por voluntad.

¿Lo han probado? Lo sé. Gallina de piel. Yo en viajes por otras latitudes acostumbro a no estar conectado 24h/7d (¿quién es el valiente que quiere pagar planes de datos?) y lo reconozco, al principio me daba angustia pero pasado el mono inicial te acostumbras y hasta te gusta. Es como vivir la película “Regreso al pasado” en primera persona (la secuela de la original). Tenemos dependencia en la sociedad contemporánea, nuestra droga particular son los bits. Somos yonkis digitales, y yo me estoy quitando. Me agota estar siempre on, siempre ya, la tiranía del ahora. Y me aburre. No quiero rellenar más micro-momentos con lo último de lo último en formato post, tweet o noticia.

El mundo digital es imposible y desaconsejable de cerrar para siempre. Pero ya va siendo hora de darle una oportunidad a la reflexión

Si a la pregunta de cuándo fue la última vez que apagó su teléfono móvil durante 24 horas, la respuesta es no lo recuerdo, usted es también uno de los nuestros. Necesita una desconexión. Ha sido seleccionado para participar en un programa de digitales anónimos. Hola, me llamo Pablo y soy digito-dependiente.

El digital detox es bueno para nuestra familia, amigos, vecinos y sobre todo para uno mismo. Permite que prestemos atención a lo que queremos, por voluntad propia y sin estimulación externa. Así que háganse un regalo estas navidades, apaguen por un espacio de tiempo definido, ¿24 horas?, móviles, ordenadores, tabletas o portátiles. Si van en serio incluso pueden sumar radio y tele (este último dispositivo solo bajo estricta supervisión de un especialista). En mi caso, apagué para siempre la televisión en enero del 2012. Por algún sitio había que empezar (lo sé, vivo al límite). Quizás tengo menos temas de conversación que el común de los mortales (con pesar desconozco lo que está pasando en Gran Hermano 17) pero sigo vivo.

El mundo digital es imposible y desaconsejable de cerrar para siempre. Pero ya va siendo hora de darle una oportunidad a la reflexión. Más de la mitad de los padres en Japón, país de sobra conocido por su afinidad con la tecnología, se muestra preocupado por la posible dependencia de sus hijos con el móvil. Es hora de que nuestra incultura digital se transforme en cordura digital. No pretendo apagar mi conexión digital pero empiezo a preguntarme para qué la quiero, cuándo, cómo y con quién.

¡Bienvenido 2017! No te tengo miedo. ¿Dónde nos vamos juntos? ¿Qué tal si comenzamos por hacer un digital detox?

Formado en la Escuela Suiza (habla 4 idiomas), Pablo Foncillas licenciado en derecho y MBA del IESE Business School. Actualmente es miembro del claustro del IESE en el departamento comercial. Compagina su vida en el entorno académico y como conferenciante junto con roles directivos y de consultoría en varias industrias desde los años 90. ¿Hablamos? Clica aquí para contactarme por correo electrónico