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Después del Black Friday

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Enero de 2017, artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya

 

Después del Black Friday

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Hace dos meses del Black Friday de 2016. Fue el 24 de noviembre. Es un evento comercial importado de los yanquis hacia Europa. Fuertes descuentos. Fiesta del consumo lo llaman. Es como Halloween (otro jolgorio, “blodel”, que nos hemos traído de ahí), lo que pasa es que en este día, en lugar de disfrazarnos de zombis o brujas, lo hacemos de caza chollos, lo que da mucho, mucho más miedo… para el comercio. El curioso término se generó en Filadelfia donde, al día siguiente de Acción de Gracias, las calles se abarrotaban de coches debido al interés de la gente por los grandes descuentos que hacían las tiendas ese día. Los policías comenzaron a decir que era un viernes negro en términos de tráfico.

¿Es bueno o malo el Black Friday? Pues como todo. Depende. Hay una cara A del disco y una cara B.

Cara A: Si lo miro con ojos de consumidor es obvio que resulta beneficioso. ¿A quién le amarga un dulce? No ha nacido persona que rechace un descuento. De hecho 3 de cada 4 personas adelantan compras, es decir, gastan antes lo que no gastarán después. Porque está claro que no podemos comprar en Black Friday y en navidad y en rebajas… ¡Nuestros bolsillos tienen límites (hasta los más agujereados).

Como hace ya años que merodea por nuestro continente este día de rebajas anticipadas empiezan a haber datos que demuestran que avanzamos compras (estamos educando a los clientes en las rebajas) pero no que compremos más. Y son compras con descuento.

Las ventas electrónicas en Black Friday no paran de crecer (y más que lo harán, lo declaran así los consumidores) mientras que las físicas no paran de bajar.

Entonces, ¿para el comercio es bueno o malo? Cara B del disco (ya escuchamos otras canciones). Hay que diferenciar entre el pequeño comercio (tiendas sueltas, no pertenecientes a una marca conocida) y el gran comercio (las grandes cadenas). Estas últimas normalmente disponen de un surtido muy amplio (con muchas categorías de producto dentro de su tienda) y profundo (con muchas referencias dentro de cada categoría) y pueden seleccionar cuáles son los productos para colocar en descuento y cuáles no. Muchas veces incluso lo hacen sobre stock antiguo que desean sacarse de encima. Sobre esas referencias (y no todos los productos) construyen su reclamo diciendo DESCUENTO, lo que anima a los clientes a entrar en la tienda y comprar. Además, estas empresas tienen un apoyo invisible, silencioso, transparente pero avasallador, la venta por internet. Con eso la música coge otro color. Y es que las ventas electrónicas en el día de marras no paran de crecer (y más que lo harán, lo declaran así los consumidores) mientras que las físicas no paran de bajar. En otras palabras, el ladrillo se hace más ligero cuando vendes on-line además de en tienda.

Todo eso para el pequeño comercio es complejo, domina menos el mundo promocional (no puede tener tiempo para todo) y normalmente sus recursos dedicados al mundo on-line son más pequeños por razones obvias. Así que el Black Friday es negro, pero para unos más que otros.

 

Este artículo fue publicado originalmente en El Periódico de Cataluña. El gif es propio, realizado a partir de un vídeo de Nexus

Formado en la Escuela Suiza (habla 4 idiomas), Pablo Foncillas licenciado en derecho y MBA del IESE Business School. Actualmente es miembro del claustro del IESE en el departamento comercial. Compagina su vida en el entorno académico y como conferenciante junto con roles directivos y de consultoría en varias industrias desde los años 90. ¿Hablamos? Clica aquí para contactarme por correo electrónico