logo

¿Compartir es desleal?

Cabecera-El_Periódico_de_Catalunya_newspaper

 

 

El Periódico
¿Compartir es desleal?
Junio 2014

Existe una web en Francia llamada “La machine du voisin”. En ella puedes alquilar la lavadora de tu vecino por un módico precio durante un rato. Así evitas tener que ir a la lavandería, comprar una lavadora o instalarla en casa si no tienes sitio. ¿Se imaginan al sector de las lavanderías haciendo huelga porque ha surgido esta plataforma? ¡Que nadie lave nada! Resulta sensible en este momento escribir un artículo sobre la economía compartida, aquella donde los bienes físicos o incluso el tiempo de las personas se comparte (ya sea entre individuos o incluso entre organizaciones). A día de hoy algunos sectores, por ejemplo taxis y hoteles, que se enfrentan a situaciones de este tipo, están encendidos. ¿Constituyen dichas vías una competencia desleal?
Si analizamos estas empresas a la luz del modelo de negocio vemos que estas compañías ponen normalmente en contacto a particulares entre ellos o a éstos con pequeños empresarios que antes no podían acceder los unos a los otros. Lo hacen sobre una plataforma que exige registrar a los usuarios obligando a pagar por medio de ella y que por tanto recauda para el estado y tributa por las ganancias de ambas partes. Sin duda, resulta una innovación. Y sobre todo, importante detalle, interesa a los consumidores. Es ridículo que se demonice a estas compañías, por ejemplo diciendo que los coches de Uber son inseguros o sucios. ¿Acaso usted como consumidor utilizaría el servicio si tuviera estas características?

Ilus-Share-economy

Los sectores cambian

Lo que ocurre es que los sectores cambian, se transforman. Pongamos el ejemplo de las aerolíneas donde tiempo atrás surgieron las de bajo coste. Su éxito está fuera de duda (Ryanair es una de las más rentables de Europa). Las tradicionales han tenido que reconvertirse o cerrar. Y podríamos hablar de muchos otros sectores: agencias de viajes, agentes de bolsa, las industrias de medios, libros, música,….
Por otro lado tenemos el aspecto regulatorio. Es cierto que por ejemplo un taxista tiene que cumplir con una serie de requisitos para disponer de su licencia (licencia que por cierto cuesta, dependiendo de la ciudad, decenas de miles de euros, porque se trata de un mercado cerrado). La ley, necesariamente, tendrá que tener en cuenta esto pero las normas no van a impedir que estas empresas sigan desarrollándose. Sin duda contribuyen al crecimiento económico y no tienen por qué ser peores opciones que las actuales (si fuera así morirían). En San Francisco, donde se creó Uber, el mercado del transporte “tipo taxi” se ha desarrollado fuertemente (ahora el pastel es mucho más grande que antes).
Lo que tienen que hacer los sectores es entender cómo pueden aportar más valor a sus consumidores y tratar de hacerlo. El clásico diferenciarse o morir.
En mi opinión esta economía, la colaborativa, que no podemos ver, tocar ni oír, no va a parar de crecer. Y lo logrará sin la ayuda de los sectores actuales o incluso con su ayuda, porque la campaña gratuita que ha recibido Uber en las últimas 48 horas es impagable.

Formado en la Escuela Suiza (habla 4 idiomas), Pablo Foncillas es licenciado en derecho y MBA del IESE Business School. Compagina su vida en el entorno académico y como conferenciante junto con roles directivos y de consultoría en varias industrias desde los años 90. ¿Hablamos? Clica aquí para contactarme por correo electrónico

Leave a Reply

captcha *