Cifuentes miente, pero tu también

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Mayo de 2018, artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia

¿Es Cifuentes la única que miente?


Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo “Cifuentes y la verdad de las mentiras” en la web de La Vanguardia, o leer la transcripción a continuación:

 

Es posible que las cremas de la Sra. Cifuentes se introdujeran solas en su bolso y que, como afirmó, todo fuera un ‘un acto involuntario’. Tiene mala pinta. A pesar de la calidad de las cremas de Olay, se hace difícil pensar que tengan la capacidad de tener vida propia.

Por cierto, tengo mucha curiosidad por ver cómo les ha afectado a las ventas este trending topic involuntario.

Cada vez que alguien intenta justificar lo injustificable me acuerdo de Felipe, un directivillo. Bueno, en realidad si nombre comienza por C. C se hace llamar Felipe en Tinder. En teoría está casado felizmente, pero decidió acceder a nuevos mercados. O sea, que Felipe-C miente.

Felipe-C, cada lunes, se vuelve a poner su traje de directivo y mantiene reuniones serias en las que se compromete a cumplir plazos, contratos y conseguir resultados. ¿Podemos confiar en él? ¿O es un mentiroso compulsivo? Lo peor es que todos somos un poco así. Y la mentira es pésima para la sociedad, las empresas y, sobre todo, para la innovación.

Dan Ariely, un profesor de la Universidad de Duke al que admiro mucho, lo explica muy bien en su última investigación: ‘Queremos mirarnos al espejo y ver a alguien que es bueno y honesto, pero al mismo tiempo no podemos evitar aprovecharnos de forma egoísta de las ventajas de mentir’.

Lo único que hacemos es auto-justificarnos: nuestras mentiras son ‘pequeñas’ o ‘es que los otros también mienten’. Lo de Cifuentes impacta mucho porque al común de los mortales le cuesta salir de un restaurante sin pagar o coger la cartera de otro. Pero presentar una idea empresarial como si fuera tuya cuando en realidad es copiada de un colega no lo vemos tan mal.

La verdad que esconden las mentiras es que, cuanto más podamos racionalizar nuestro mal comportamiento, más propensión tendremos a mentir. Y cuanto menos podamos justificar nuestra mentira, menos dispuestos estaremos a hacerlo. Cristina, por ejemplo, tiene un umbral muy elevado de autocomprensión.

¿Podemos bajar el volumen de mentiras y hacer de este mundo un lugar mejor? Según Ariely, si recordamos nuestras creencias espirituales profundas, estaremos mucho menos inclinados a mentir. Piensen en algo en lo que crean profundamente y verán como mienten menos. ¿Llevará Felipe-C a sus hijos a un colegio religioso?

Hablando de Felipe-C, quizás se podría presentar al concurso The Biggest Liar in the World, que se celebra cada año en Holbrook, Inglaterra. Cada concursante tiene 5 minutos para contar la mentira más grande y convincente que puedan. Lo más grande es que no permiten la participación de políticos y abogados. Por abusones, supongo.

 

Os veo la semana que viene.