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Analfabetos digitales

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Septiembre de 2016, artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya

 

Analfabetos digitales

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“Nuestro sistema educativo es una catástrofe”. No lo digo yo. Lo dice Luis Garicano, catedrático de la prestigiosa London School of Economics y anteriormente parte del claustro de la universidad de Chicago, una de las instituciones con más premios Nobel del mundo.

Garicano explica que en España uno de cada cuatro alumnos no termina la enseñanza secundaria y uno de cada tres estudiantes repite un curso antes de los 15 años, con un fuerte coste para las arcas públicas. Más datos escalofriantes: la mitad de la población no conoce un idioma extranjero y casi un tercio suspende en comprensión lectora y matemáticas. Sostiene que el futuro del país pasa por apostar a largo plazo por un sistema educativo que permita integrar al Estado en la economía del conocimiento, de la investigación y el desarrollo. Pero de disponer de una masa de población capacitada y cualificada, se habla nada o poco y es lo esencial para la riqueza de los ciudadanos y por lo tanto del país.

Hace años que hablo de los inmigrantes digitales frente a los nativos, ya saben, aquellos que entienden las oportunidades que el entorno on line ofrece respecto de los que las niegan, las ignoran o sencillamente, no las comprenden. Siempre explico en las conferencias en el IESE con directivos, empresarios y otros sospechosos habituales que ser nativo no te lo da tu edad biológica, aquella que figura en tu carné de identidad. Ser de una u otra categoría te lo otorga tu actitud ante el canal, el medio o soporte publicitario, dependiendo de cómo uno quiera verlo.

Más allá de que seamos nativos o inmigrantes, los adultos somos por definición analfabetos digitales.

Obviamente las generaciones jóvenes crecen mucho más vinculadas a la tecnología que nosotros. Y la pregunta que surge es, ¿cómo educar a los más pequeños de un país, si los mayores no conocemos en profundidad el medio y no tenemos reglas de unos claras ni para nosotros mismos? Además, a esto se suma una evolución imparable a un ritmo de cambio exponencial.

Ser profesor es uno de los trabajos más bonitos del mundo. Ayudas a la gente a mejorar, a crecer, a alcanzar su potencial. Aquí tenemos formidables profesores de educación escolar. Pero necesitan estar al día. Y en este reciclaje se debe incluir cómo educar en el uso de las tecnologías a las chicas y chicos de los colegios, porque esta es parte esencial de la cultura del conocimiento.

No es fácil. El reto es saber qué queremos incorporar a los planes docentes. El problema es que los mayores no lo tenemos claro. Más allá de que seamos nativos o inmigrantes, los adultos somos por definición analfabetos digitales. Alguien tendrá que ponerle el cascabel al gato. Son nuestros políticos (me temo) los que tendrían que actuar de forma colectiva y rápida. Y ya vemos, desde hace tiempo, cómo la educación no es un tema que ocupe el interés prioritario de los diferentes partidos, menos alguno, y por extensión de los medios de comunicación. ¿Alea jacta est?

 

Foto de una clase antigua, por Skitterphoto

Formado en la Escuela Suiza (habla 4 idiomas), Pablo Foncillas licenciado en derecho y MBA del IESE Business School. Actualmente es miembro del claustro del IESE en el departamento comercial. Compagina su vida en el entorno académico y como conferenciante junto con roles directivos y de consultoría en varias industrias desde los años 90. ¿Hablamos? Clica aquí para contactarme por correo electrónico