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3.404 metros de innovación vertical

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El Periódico de Catalunya
3.404 metros de innovación vertical
Junio 2015

 

Pablo Foncillas-Aneto-Junio2015Me gustaría que la innovación se pudiera medir en metros, pero no unos cualesquiera sino los que asciendes verticalmente, porque la innovación es cuesta arriba. Así podríamos valorar si, por ejemplo, 3.404 metros es mucho o es poco. Si ponemos objetivos concretos a la innovación, algo con cierta exigencia -eso sí-, podríamos saber si hemos alcanzado nuestra cima. Por ejemplo, subir por encima de 3.000 metros es muy exigente. No hay vegetación, comienza a faltar el oxígeno, las condiciones climáticas cambian rápido.
El jueves pasado dicté una conferencia acerca del fracaso en la innovación comercial y pocas horas después me dispuse a subir al Aneto, la montaña más alta de los Pirineos. Esa experiencia me ayudó a pensar en cómo deberían afrontar la innovación las empresas, las pymes especialmente, las que sufren más que ninguna otra cuando equivocan su disparo creador.

Lo primero que pensé es que para subir necesitaba ayuda. A mis 41 años, yo sé más bien poco de montañas, tirando a cero. Por eso me pareció prudente contratar a un guía experto, federado y acreditado.

Y para las pymes que llevan muchos años en el mercado, con un producto y un servicio maduro, ¿quién es su sherpa ¿Tienen un profesional dedicado a innovar a tiempo completo? Alguien que sepa dónde y cómo pisar, lo que signifca abrir huella o cuándo conviene parar. Porque una vez empiezas la ascensión (eso es lo que haces todo el rato, subir y subir) le vas encontrando sentido, y mucho, a llevar contigo a alguien que sepa guiarte.

A medida que la pendiente se pone bonita, la cosa se pone fea. Y en el momento que te encuerda para asegurar que si te resbalas él te protegerá de una peligrosa caída, ahí, en ese preciso instante descubres el concepto de valor añadido.

Durante la subida también descubres lo que es tener paciencia: para seguir, esperar o mantener el ritmo. Paciencia, sobre todo la del guía, para explicarme lo que ha aprendido en todos sus años estando en la montaña. En defnitiva, la misma paciencia que debes tener cuando innovas, porque para innovar no hay atajos.

Cuando crees que no puedes más, cuando escuchas tu corazón golpeando el pecho a 180 pulsaciones y tu respiración te empaña la vista, cuando ya no te quedan fuerzas, entonces, solo entonces es cuando milagrosamente sigues subiendo. Y continúas, en la búsqueda de esa cima maravillosa, una cumbre que te calmará, que dará cohesión a las horas de preparación y sentido a tu miedo pero también a tu ilusión.

Al ascender, valoras lo que tienes ahí abajo, el camino que ya has recorrido y las cicatrices que acompañan ese viaje hasta llegar ahí. Y eso también importa, especialmente a mitad del esfuerzo, de lo contrario no seríamos justos con nosotros mismos. Hay que celebrar lo que ya has conseguido. Aunque al final, como yo, no hagas cumbre. Aunque no alcances 3.404 de innovación vertical.

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